
La plaza de Argel, fundada en los años 60, ha sido testigo de la evolución del barrio Virgen del Remedio. Desde su papel como centro comercial de la zona, hasta su vinculación con el fútbol femenino y eventos culturales, enfrenta ahora desafíos, pero sigue siendo un referente para la comunidad que la mantiene viva.
Entre árboles y bancos que han sido testigos de innumerables conversaciones, se encuentra una plaza que sigue siendo el centro de la vida de un barrio. Así es para muchos la plaza de Argel, ubicada en el barrio Virgen del Remedio, en la Zona Norte de Alicante, ha sido durante más de seis décadas un punto de encuentro para sus vecinos. Desde su inauguración en los años 60, ha visto cómo generaciones de alicantinos han vivido y trabajado en su entorno. Hoy, la plaza sigue siendo un lugar clave, pero su rostro ha cambiado: nuevas culturas, comercios, su vinculación con el fútbol femenino, a través del Sporting Plaza Argel, y su protagonismo en un documental como el que protagonizan Yerai Cortés y C. Tangana, marcan su evolución.
A pesar de los desafíos actuales, como la falta de limpieza o mantenimiento, la plaza sigue siendo un lugar donde se mezclan los recuerdos del pasado y las esperanzas del futuro, siempre bajo la mirada atenta de quienes la consideran suya. 'Esto antes era un monumento, lo mejor de todo Alicante', recuerda Elisa Sevilla, una vecina que, como muchas, pasa junto a sus amigas las mañanas en la plaza. Para los que llevan en el barrio desde sus inicios, la plaza de Argel es mucho más que un lugar donde se vive, es un espacio que refleja la vida un barrio que, con el paso de los años, se ha ido transformando.
Pero para entender la plaza de Argel es necesario remontarse a la década de los 60, cuando comenzó la construcción de Virgen del Remedio. Este barrio fue promovido por la sociedad Cobensa y respaldado por Luis Gimeno, un hombre que había llegado a Alicante tras la independencia de Argelia. Bajo su visión, la plaza fue pensada como un espacio de convivencia, un punto de encuentro alrededor del cual se levantarían bloques de viviendas.
En los primeros años, la plaza fue la columna vertebral del barrio, una zona destinada a albergar a las familias trabajadoras que emigraban a la ciudad de otras regiones de España. Para Loles Olmedo, farmacéutica y vecina de la plaza, el ambiente de los inicios del barrio era inconfundible. 'Esto ha sido siempre un barrio obrero, de gente que había emigrado de Albacete, de Murcia, gente trabajadora y estudiantes', recuerda.
Hoy, Plaza de Argel es mucho más que un simple espacio urbano, con reivindicaciones generales y propias. Ha sido, es y será un lugar donde generaciones de alicantinos se han cruzado, han compartido sus vidas y han construido comunidad. Ahora, sus vecinos, los de siempre y los nuevos, luchan por recuperar el esplendor de este rincón de Alicante, con la esperanza de que el futuro les permita recuperar todo aquello que les dio el carácter que ahora tiene.