
El Plan General Estructural (PGE) en el que trabaja el Ayuntamiento de Alicante contempla el desarrollo de 22.300 viviendas en zonas de nuevo desarrollo, que se sumarán a las 14.300 previstas en operaciones de regeneración urbana y de reconversión de suelo industrial, así como a las 1.300 viviendas dotacionales para alquiler asequible. Además, el Estudio de Población y Vivienda estimó que la ciudad consolidada tiene capacidad para acoger 5.000 viviendas más, en vacíos o en operaciones de redensificación.
El equipo de Gobierno del alcalde Luis Barcala ha abierto un proceso de participación para presentar el Borrador del PGE, el documento urbanístico más importante de los últimos 39 años. Tras la celebración de las mesas temáticas sobre infraestructura verde, movilidad, dotaciones y servicios y regeneración urbana, este martes, a las 17.30 horas, en Puerta Ferrisa, tendrá lugar la quinta mesa, en la que se debatirán las estratégicas de vivienda del PGE.
'La vivienda es una de las principales preocupaciones de la ciudadanía y la planificación del desarrollo urbano para los próximos 25 años debe garantizar una oferta suficiente y con tipologías diversas para atender a la demanda existente y futura”, expone el concejal de Urbanismo, Antonio Peral. “Con la vivienda en zonas de nuevos desarrollos y en zonas de regeneración y transformación urbana, de la que aproximadamente el 40% será de protección oficial, así como la vivienda dotacional de alquiler asequible, el PGE da respuesta a las necesidades habitacionales de la población para los próximos 20-25 años, con una oferta global de más de 40.000 viviendas”, añade Peral.
Las proyecciones demográficas, según los datos recogidos en el Estudio de Población y Vivienda como parte de los trabajos previos de redacción del Plan General Estructural, sitúan la población en torno a los 440.000 habitantes en 2045 y cerca de los 466.000 en 2050.
Los nuevos sectores de suelo urbanizable se configuran como barrios de nueva generación. Estos desarrollos se plantean con densidades medias-altas, en el entorno de las 50-60 viviendas por hectárea, mediante tipologías edificatorias en altura que optimicen el consumo de suelo y permitan liberar espacio para zonas verdes, espacios públicos y dotaciones. Asimismo, estos barrios se configurarán a partir de una mezcla de usos equilibrada, integrando residencia, actividad económica, servicios y equipamientos, con el objetivo de evitar entornos monofuncionales.